Sr.Director.

 

Rectificar es de sabios, razón esta, por lo que supongo no abundan, y en política, según hemos podido constatar, aún menos.

 

No me voy a referir a los políticos nacionales, ni a los internacionales, ya que de esa raza, esta afirmación es aún si cabe, más evidente, pero refiriéndome a la clase que nos gobiernan en nuestra ciudad, tenemos un clarísimo ejemplo, que me gustaría poner a disposición del público en general.

 

Me refiero a la actuación de este consistorio, y a la que anoche nos ofreció la Sra. Maria Costa, en el pleno municipal.

 

A la  alusión que se le hizo al ejecutivo, con relación a la fotografía que apareció ayer en su diario, con relación a la farola de la calle Transversal, recientemente inaugurada, en el paso de disminuidos, esta Sra. nos dio una vez más su versión de lo que es para ella la sensibilidad y la preocupación por las obras bien realizas.

 

Fueron sus palabras, se puede constatar en el diario de sesiones del pleno, “ la farola está en el mig, però no obstant, el disminuit pot passar”.

 

Un claro ejemplo del talante de esta concejala, que, dicho sea de paso, no sé si es que se quiere despedir como vulgarmente se dice “a la francesa”. O es que ella, ya es así.

 

De hecho esa actitud, que ya viene siendo reiterativa de esta Sra. dice mucho de cómo ciertos individuos llegan a donde llegan.

 

En la pasada edición de la Fira Modernista, ya nos dio un toque de su “bien hacer”, pero este último es digno de admiración.

 

No obstante, cabría preguntarse ¿como es posible que semejantes aptitudes hayan sido admitidas por este ejecutivo durante tanto tiempo como lleva esta concejala campando por nuestra ciudad?

 

Porque permítame también la licencia de recordarle que los semáforos que a tanto bombo y platillo andan inaugurando carecen todos ellos  de la debida señal acústica para los invidentes, otro claro acierto del departamento que esta Sra. rige.

 

En fin como digo, el rectificar con humildad cuando se ha cometido un fallo, es de sabios, cosa que en nuestra ciudad no se da.

 

 

Cristóbal Cuadra